1.Doc

27.6.09


[El texto siguiente aparece en la publicación
1.Doc Documentos da Escola Técnica Superior de Arquitectura da Coruña, que ha salido esta semana de imprenta y cuya edición he coordinado.]

En torno al año 1975 empezaron a venderse en Europa las primeras máquinas de videojuegos domésticas. Recogían virtualmente las reglas más sencillas del juego de tenis de mesa, de dónde también tomaron su nombre: Pong. En esas fechas aparecía en Galicia la primera escuela de arquitectura de la comunidad.

Hoy, pasados más de treinta años, ambos proyectos ya vivieron un largo recorrido, lo que permite observar su transformación, recordar sus inicios y reflexionar hacia el futuro. La tecnología doméstica cambió completamente en las últimas tres décadas, algo que también sucedió en la propia configuración de la vivienda y, consecuentemente, en la enseñanza de la arquitectura.

De lo analógico a lo digital, de los grandes artefactos a las redes inalámbricas, del hogar hermético a la arquitectura leve, mínima, ausente... La sociedad y las instituciones de finales de los setenta son muy diferentes a las de los primeros años del siglo XXI. Hoy, los futuros arquitectos archivan sus dibujos en carpetas de bytes, junto sus libros y discos, en contraste con aquella escuela de papel Canson sin apenas biblioteca o imágenes para mostrar en las clases.

La situación en continua transformación propia de una comunidad universitaria nos lleva a hablar de aprendizaje virtual más que de encerados, de interfaces más que de individuos, de actualidad más que de memoria. Sin embargo esta publicación trata de la memoria. Nace con la vocación de recuperar de los archivos aquellas reflexiones teóricas, clases magistrales, proyectos, conferencias, entrevistas u otros documentos, que puedan ser de interés para su difusión dentro y fuera de la comunidad universitaria.

En este primer número, a través de un recorrido testimonial y gráfico, se enlazan las primeras promociones con el alumnado de hoy, revisando proyectos teóricos y construidos, intentando trazar nuevos caminos de futuro en un momento de importantes cambios en el mundo universitario, pues esperamos que este sea el primero de muchos documentos que, en próximas ediciones, puedan dar cabida a otras síntesis.

Edward O. Wilson escribió hace más de diez años: “gracias a la ciencia y la tecnología, al acceso al conocimiento objetivo está creciendo exponencialmente al tiempo que se reduce su coste unitario. Está destinado a hacerse global y democrático (...) ¿Y entonces? La respuesta es clara: síntesis. Nos estamos ahogando en información, mientras morimos por falta de sabiduría. En lo venidero, el mundo estará gobernado por sintetizadores, personas capaces de reunir la información adecuada en el momento adecuado, pensar de forma crítica sobre ella y realizar de manera sabia importantes elecciones.”

El tiempo del libro

11.6.09

"Por eso, se inventaron los libros que no son para leer. Libros que se pueden tener a la vista impunemente, sin sentimientos de culpa", escribe el poeta y ensayista mejicano Gabriel Zaid.

En una sociedad que se cuestiona permanentemente el futuro del libro, aparecen voces defensoras que celebran y agradecen la presencia y permanencia del mismo. "Un diseño tan perfecto que lo damos por sabido y no pensamos en su maravilla", defiende Antonio Muñoz Molina. "El libro dura por la misma razón que duran el tenedor, la silla, el cuenco, la cuchara, el bolígrafo, la rueda, la mesa: porque es útil, y porque esa utilidad se logra gracias a una simpleza asombrosa de diseño. Podemos leer las tablilla de Ur escritas hace cinco mil años, recuerda Alberto Manguel, pero no los disquetes de hace unos cuantos años, que se nos han quedado obsoletos porque no son compatibles con nuestras computadores recientes."

Sin embargo, y volviendo a Zaid, la perfección de este objeto está reñida con el modo de vida contemporáneo: "Hoy es un lujo leer a Sócrates, no por el costo de los libros, sino del tiempo escaso. Hoy, la conversación inteligente, el ocio contemplativo, cuestan infinitamente más que acumular tesoros culturales. Hemos llegado a tener más libros de los que podemos leer." Por eso, dice el poeta mejicano, se inventaron los libros inútiles: "Los libros se publican a tal velocidad que nos vuelven cada día más incultos. Si uno leyera un libro diario, estaría dejando de leer cuatro mil, publicados el mismo día. Es decir: sus libros no leídos aumentarían cuatro mil veces más que sus libros leídos. Su incultura, cuatro mil veces más que su cultura." La misma sociedad que reconoce el valor del libro escribe mucho más de lo que puede leer. "Hay alguno que ya nunca abriré",
decía Borges sobre los volúmenes de su biblioteca. "Los demasiados libros", titula Zaid su último ensayo, dónde recuerda que "a medida que aumenta la población universitaria, no aumenta el número de los que leen, sino de los que quieren ser leídos".

[A Wendy, por recordármelo]

Leicester Square

20.4.09

En una librería londinense ojeo el libro Le Corbusier and Britain. El librero me pregunta si me gusta Le Corbusier. "¿No le gusta a todos los arquitectos?", le digo. "Algunos pensaban que estaba loco, sobre todo por sus reformas para París", me responde. A pocos metros de allí, en Leicester Square, unos grandes carteles anuncian la futura remodelación de la plaza. En ellos se expone el proyecto previsto y se pide a los ciudadanos su participación mediante una consulta pública. Más tarde, en el metro, observo a un niño leyendo la novela en que se basa una película expuesta también en grandes carteles en la misma plaza y pienso lo que significa ser una gran ciudad no sólo en términos cuantitativos.


Pantallas

11.4.09

Con el título La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna, el sociólogo Gilles Lipovetsky y el crítico de cine Jean Serroy, presentan un ensayo acerca de la transformación en las últimas décadas de un arte que, a diferencia de otras artes de la época vanguardista, no entró en conflicto con la sociedad de consumo, sino que se adaptó a ella, influyó en ella y modificó su conducta y concepción del mundo.

El cine, aunque nació a finales del siglo XIX, fue el siglo siguiente el que encontró en él el arte que mejor lo expresaba y con el que se identificó. Lipovetsky y Serroy afirman que, superado el siglo XX, "el saldo es incuestionable: el arte de la gran pantalla ha sido con diferencia el arte del siglo".

La pantalla del cine fue única e insustituible durante un tiempo. Los cines -en sus diversas tipologías de proyección- se convertían en el único lugar dónde poder recibir la imagen. La unicidad de la pantalla es ejemplar en aquellos antiguos cines con pantalla central y doble patio de butacas, dónde poder ver la imagen "al derecho" o su versión simétrica.

Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX y, especialmente, en las últimas décadas, aparecieron técnicas de transmisión y difusión de la imagen que competirían directamente con el cine. "Para empezar -señalan los autores-, la televisión, que ya en los años cincuenta empieza a penetrar en los hogares; y en el curso de las décadas siguientes las pantallas se multiplican exponencialmente: la del ordenador, que no tarda en ser personal y portátil; la de las consolas de videojuegos, la de Internet, la del teléfono móvil y otros aparatos digitales personales, la de las cámaras digitales y otros GPS. En menos de medio siglo hemos pasado de la pantalla espectáculo a la pantalla comunicación, de la pantalla a la omnipantalla."

A partir de esta premisa, Lipovetsky y Serroy se plantean un interrogante que desarrollan en su ensayo: ¿Qué efectos tiene esta proliferación de pantallas en nuestra relación con el mundo y con los demás?. La era de la "pantalla global", así denominada por los autores, debe analizarse a partir de las transformaciones que sufre la forma original y prototípica de la pantalla: el cine. "¿Qué lugar ocupa cuando sus películas se ven por lo general fuera de las salas a oscuras?"


Congreso de Arquitectos de España 2009

20.2.09


Conjuntamente con Enrique Blanco y dentro de la Unidad de Investigación sobre Arquitectura Urbanismo y Diseño Industrial IALA de la Universidad de A Coruña presentamos al Congreso de Arquitectos de España 2009 dos comunicaciones sobre las relaciones entre la enseñanza de arquitectura, la práctica profesional y la web 2.0, dónde los blogs juegan un papel fundamental.


Estos son los resúmenes. Las comunicaciones completas las podéis leer y comentar aquí y aquí.

1. Arquitectos on web-sites: transmisión de teoría y práctica proyectual a través de internet

La presencia de arquitectos y estudios de arquitectura en la red global es cada día más extensa. Internet se ha convertido en una herramienta que más allá de anunciar el trabajo profesional permite un nuevo modo de expresión y comunicación de la teoría y práctica arquitectónica. Los blogs, podcast, portales de imágenes y vídeos y otras herramientas de la web 2.0 son una importante fuente de información que permite conocer las ideas y proyectos y transmitirlas al resto del mundo, constituyendo una esfera global de pensamiento, crítica y debate arquitectónico, tanto interna como externa al colectivo profesional.

2. Herramientas Web 2.0 en la formación académica inicial del arquitecto

Introducción a la Arquitectura es una asignatura de primer curso que se imparte en la Escuela de Arquitectura de A Coruña. En ella se pretende iniciar la formación del futuro profesional atendiendo desde el comienzo al triple soporte reflexivo, proyectivo y constructivo del hecho arquitectónico. El camino hacia la inminente implantación del Proceso de Bolonia nos conduce a la necesidad de incorporar las nuevas tecnologías en la docencia. Dentro de este planteamiento se ha trabajado desde hace tres años utilizando herramientas web 2.0 como elementos de búsqueda de información, comunicación y debate, lo que nos permite realizar un análisis de experiencias y valorar críticamente los resultados obtenidos. Estas herramientas suponen hoy una auténtica revolución en la pedagogía arquitectónica, situándose a medio camino entre el aprendizaje mediante imágenes estáticas de libros o diapositivas y la percepción ideal de la arquitectura in situ, esencial para el conocimiento de la obra.


Formación

4.2.09

Acerca del aprendizaje de los futuros profesionales, el doctor Ciril Rozman, uno de los referentes internacionales de la medicina, comenta en una entrevista reciente "Ahora se discute mucho sobre Bolonia y el espacio universitario común. Nuestros planes de estudio están mal. En Medicina, nuestros estudiantes pasan seis cursos… ¿para aprender Medicina? No. Para pasar el MIR. Y el MIR es algo puramente cognitivo, un examen que habría que eliminar. Ser médico es mucho más: hay que tener actitudes, habilidad, explorar, adquirir un aspecto ético. Deberíamos implantar nuevos planes de estudio. Sólo si has aprendido a aprender por ti mismo sigues interesado en los avances, en reciclarte."

Asimismo, destaca el valor de la especificidad, pero siempre manteniendo una visión global de conjunto: "Los especialistas son muy necesarios, básicamente porque son los que permiten progresar en medicina. Pero si quieren visitar enfermos, deben conservar una parte de troncalidad. Yo no acepto que un médico diga: Esto no es de mi incumbencia". "Lo he explicado muchas veces: No se puede visitar por trozos. El hombre, desde el punto de vista biológico, no es una suma de sistemas. Es una unidad."

Esta visión propuesta por el doctor Rozman puede extenderse a otros muchos aspectos de la sociedad y de la enseñanza universitaria actual. Reflexiones que, desde hace poco tiempo, también publica en su blog. "Me he visto obligado a inaugurar mi espacio electrónico, ¡Estamos en esa era!", afirma. Y cuando se le pregunta acerca de la satisfacción que produce haberse convertido en un maestro para varias generaciones de médicos, responde: "Un profesor que da clases no es un maestro. Es maestro el que es capaz de tener discípulos mejores que uno mismo. Yo me siento orgulloso de ellos."